Gone With The Wind




Gone With The Wind - Joan Mar Sauqué

"Joan has a fine understanding of each song, having clearly researched original versions and superb interpretations. You can hear the comprehension in his feel. His blowing is loving and sympathetic, and he curls around each melody on the horn as if dancing with the songs."
(Marc Myers, Jazz Wax)


"What he sounds like to be is delightful: lyrical but fluent, fast on his feet with every note ringing chime-like. Airborne but serious. He's heard many people but — hooray! — he sounds like himself. Joan is comfortable simply playing the melody — that great art — or embellishing it, making it shine even more."
(Michael Steinman, Jazz Lives)


"The 25-year-old Sauqué looks recognisably soulful on the cover of this debut album. Melodically and rhythmically, he also sounds like a player of an earlier generation."
(Brian Priestley, Jazzwise)




Joan Mar Sauqué Trumpet
Josep Traver Guitar
Giuseppe Campisi Bass



Adrià Vidaña Sound Enginer
Recorder in December 2020
at Sotrack Records



Fernando O. de Urbina Notes
Blanca Funes Artwork & Photography






 Estas canciones hablan por sí mismas, pero vayan unos breves apuntes. Precisamente por primar la melodía sobre egos de solista, el trío despacha en un minuto exacto el Bitty Ditty de Thad Jones, entrante que antecede a uno de los platos fuertes de la sesión: que sepamos, esta es la segunda vez que se graba My Dream desde el disco de 1940 de la orquesta de Harlan Leonard, en la que su compositor, Tadd Dameron, era el arreglista principal. Oído lo que ha obrado el trío, uno se pregunta cómo no se le había ocurrido a nadie antes. Este acierto de Sauqué no es casualidad: repite al desvelar otra rareza de Dameron, Kitchenette Across the Hall de 1948, que su autor nunca llegó a grabar comercialmente. Conocer a fondo el pasado no es la causa del hastío por el repertorio clásico, sino su remedio.

 Un “rhythm changes” con un puente distinto, grabado originalmente por Dizzy Gillespie y su orquesta en 1946, Rayʼs Idea sirve para lucir el bajo de Campisi, como corresponde: “Ray” era Brown, uno de los reyes de su instrumento. Traver, un acompañante enérgico y versátil, también tiene aquí su momento. Ambos sidemen vuelven a solear en otro clásico de la orquesta de Dizzy, In the Land of Oo-Bla-Dee, en el que Sauqué transmite inocencia y frescura con la sordina Cup. Ese sonido reaparece en uno de los momentos más líricos del disco, el Strictly Romantic de Gigi Gryce, una de esas piezas por las que el compositor y sus colegas de la joven orquesta de Lionel Hampton se fugaron, literalmente, por la ventana para grabarlas.

 De los títulos más habituales, destacan dos como extremos opuestos del abanico de recursos de Sauqué: en Stompinʼ at the Savoy demuestra su habilidad con la combinación de sordinas Pixie y Plunger —ecos de junglas ellingtonianas—, mientras que en Gone with the Wind sigue rutas abiertas por la segunda generación de boppers como Art Farmer, sin estridencias, con un tono cálido y algún que otro vuelo a doble velocidad.

 Como arte en el que la excelencia se gana en partidas largas, el jazz no parece una empresa propia de estos tiempos. A menos, claro está, que sea lo que uno siente que tiene que hacer. Ese es el caso de Sauqué, un tipo con las ideas claras.


(Fernando O. de Urbina, Easy Does It)